Google Fined $170 Million For Violating Kids’ Privacy On YouTube

Google has finally agreed to pay $170 million fine to settle allegations by the Federal Trade Commission and the New York attorney general that its YouTube service earned millions by illegally harvesting personal information from children without their parents’ consent.

The settlement requires Google to pay $136 million to the FTC and an additional $34 million fine to New York state for allegedly violating the Children’s Online Privacy Protection Act (COPPA) Rule.

The COPPA rule requires child-directed websites and online services to explicitly obtain parental consent before collecting personal information from children under the age of 13 and then using it for targeted advertising.

However, an FTC investigation [PDF] against Google’s video service for children, called YouTube Kids, revealed that it had illegally gathered kids’ data under 13.

The data also includes children’ persistent identification codes used to track a user’s Internet browsing habits over time without notifying their parents and getting their consent.

According to the regulators, YouTube earned millions of dollars by using that collected information to deliver targeted advertisements to viewers of these channels.

«YouTube touted its popularity with children to prospective corporate clients,» FTC Chairman Joe Simons said. «Yet when it came to complying with COPPA, the company refused to acknowledge that portions of its platform were directed to kids. There’s no excuse for YouTube’s violations of the law.»

To settle the charges, YouTube agreed to pay a penalty of $170 million, with $136 million going to the FTC and $34 million to New York State.

The penalty is by far the most significant amount the FTC has ever obtained in a case involving the COPPA rule since Congress enacted this law in 1998. However, it is just a fraction of the $5 billion finethe FTC imposed on Facebook this year for privacy violations.

Besides the monetary fine, the proposed settlement also requires Google and YouTube to make changes to protect children’s privacy on YouTube by:

Developing and maintaining a system that lets channel owners identify ‘child-directed content’ on the video-sharing platform so that YouTube can ensure it is complying with COPPA.
Notifying channel owners that their child-directed content may be subject to the COPPA Rule’s obligations and provide annual training about complying with the law for employees who deal with YouTube channel owners.

In response to the fine, YouTube CEO Susan Wojcicki said that «nothing is more important than protecting kids and their privacy,» adding that «we will limit data collection and use on videos made for kids only to what is needed to support the operation of the service.»

Additionally, Wojcicki said YouTube would also «stop serving personalized ads on this content entirely, and some features will no longer be available on this type of content, like comments and notifications.
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Herrera, en el filo de la navaja

06/09/2019

Enrique QuintanaCoordenadas

Vaya reto es el que tiene el secretario de Hacienda, Arturo Herrera.

Si saca adelante lo que falta, seguramente cuando pongan su cuadro en el salón de los secretarios, va a ser recordado por el trabajo muy complejo que realizó.

El Paquete Económico 2020, en el que ha estado trabajando desde hace varios meses, requiere algo así como encontrarle la cuadratura al círculo.

Debe satisfacer muchas condiciones y cumplir con una cantidad enorme de requisitos. Todos al mismo tiempo.

Le explico. El Paquete debe cumplir las siguientes condiciones:

1-Tiene que gustarle al presidente López Obrador. Esa es la primera condición, pues el secretario finalmente es un subordinado al presidente de la República, quien es el que finalmente toma las decisiones.

Sabemos que AMLO va a insistir en la austeridad republicana, pidiendo más y más apretones de cinturón en múltiples ámbitos. Y también va a demandar que haya recursos para los proyectos que para él son los más importantes. Y todo ello, sin más deuda y sin más impuestos.

2-Tiene que convencer a los mercados financieros. Herrera sabe que, aunque trabaja para el presidente López Obrador, tiene que asegurarse que el Paquete sea bien recibido por la mayoría de los inversionistas. Esto quiere decir en primer lugar que exista la convicción de que se mantiene la disciplina de las finanzas públicas, es decir, que habrá un superávit primario que no solo esté en el papel, sino que parezca realmente alcanzable en la práctica. Esto supone un escenario realista en la recaudación y un mayor control del gasto.

3-Tiene que convencer a las calificadoras. Algunas de ellas, señaladamente Moody’s, han dicho que una de las premisas para no bajar la calificación de la deuda mexicana, es que se establezcan las condiciones para que haya un mayor crecimiento económico. Un estancamiento crónico erosiona la base tributaria y deja al gobierno en una situación más vulnerable, que eventualmente se castigaría con una reducción de la nota de México.

4-Tiene que convencer al Poder Legislativo. Más allá de que Morena cuenta con mayoría en las dos cámaras, el Paquete que debe ser aprobado debe ser convincente para legisladores que eventualmente deben responder también tanto a electores como diversos grupos con intereses específicos.

El problema con todos estos requisitos es que algunos son contradictorios entre sí. Por ejemplo, una política de gasto que incentive la actividad productiva podría chocar con la meta de la disciplina fiscal.

El Paquete Económico debe tener márgenes de maniobra para que los legisladores hagan algunas modificaciones, pero no demasiadas para que no se distorsione el Paquete.

Si mantiene la filosofía de estimar el crecimiento, entonces probablemente el rango que se establezca el PIB del próximo año sea con una tasa de 1 a 2 por ciento.

Seguramente Arturo Herrera, con su talento analítico tiene una matriz con todas las implicaciones y efectos del Paquete Económico.

Si alguien puede sacar adelante al Paquete es Herrera. Pero, ni aun con las habilidades económicas y políticas que tiene, va a estar fácil.

Se trata de un desafío gigante, que, entre otras cosas, va a definir el futuro de este gobierno.

Supongo que Herrera y AMLO lo tienen claro. Link:https://elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/herrera-en-el-filo-de-la-navaja

Publicado por: Karol Shai Torres Díaz

Paquete Económico incluirá 6 iniciativas de leyes fiscales para aumentar ingresos

El paquete de iniciativas de leyes fiscales busca hacer modificaciones para aumentar la recaudación de ingresos, pero ello no implicará aumentar o crear nuevos impuestos, dijeron fuentes hacendarias a El Financiero.

ZENYAZEN FLORES06/09/2019

Así fue el Paquete Económico entregado en diciembre de 2018.

Así fue el Paquete Económico entregado en diciembre de 2018. | Cuartoscuro.Suscríbete GRATIS a nuestro servicio de newsletterAl registrarte estás aceptando elaviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) incluirá en el Paquete Económico seis iniciativas de leyes fiscales que tendrán como objetivo aumentar los ingresos presupuestarios para el 2020, confirmaron este viernes a El Financiero autoridades de la dependencia.

Las iniciativas plantearán ajustes a las leyes del Impuesto Sobre la Renta (ISR), Impuesto al Valor Agregado (IVA), Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y Ley Federal de Derechos (LFD), Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos (LISH), así como al Código Fiscal de la Federación (CFF).

El paquete de iniciativas de leyes fiscales, que será entregado este domingo 8 de septiembre a la Cámara de Diputados, busca hacer modificaciones para aumentar la recaudación de ingresos, pero ello no implicará aumentar o crear nuevos impuestos, indicaron las fuentes hacendarias.

El Paquete Económico 2020 también estará integrado por la Ley de Ingresos de la Federación (LIF), Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) Y Criterios Generales de Política Económica (CGPE).

El titular de la SHCP, Arturo Herrera, comentó hace unos días que el Paquete sería entregado a las 18:30 horas, pero se ajustó la hora y ahora será a las 17:00 horas.

Herrera entregará el documento al Congreso y será recibido por Laura Rojas Hernández, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; Mario Delgado, presidente Junta de Coordinación Política; Patricia Terrazas, presidenta de la Comisión de Hacienda y Crédito Público; y Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública.

Después de entregar el Paquete en San Lázaro, una comitiva de funcionarios hacendarios -integrada por Gabriel Yorio, subsecretario de Hacienda; Victoria Rodríguez Ceja, subsecretaria de Egresos; y Carlos Romero Aranda, procurador fiscal de la Federación- acudirá al Senado a hacer entrega del documento. Link:https://elfinanciero.com.mx/economia/paquete-economico-incluira-6-iniciativas-de-leyes-fiscales-para-aumentar-ingresos

Publicado por: Karol Shai Torres Díaz

En México, AMLO busca expulsar el mérito de las escuelas

Buenas noticias para los sindicatos de docentes. Terribles noticias para los alumnos.

Edición impresa | Las Americas

18 de mayo de 2019El | CIUDAD DE MÉXICO

How rápidamente serpentea cambio. Las reformas escolares firmadas en 2013 por Enrique Peña Nieto, entonces presidente de México, serían el único legado popular de un hombre impopular. No más. El 8 de mayo, el Senado los desguazó. En solo unos meses, una reforma considerada vital para reducir la pobreza perdió a muchos de sus defensores más ardientes. Incluso los senadores del Partido Revolucionario Institucional acobardado de Peña aceptaron la muerte de una ley que recientemente favorecieron. Lo mismo hizo el sindicato nacional de docentes, el STNE, a pesar de haber respaldado las reformas hace seis años.

Es un testimonio del poder de Andrés Manuel López Obrador, el sucesor populista de Peña, quien se ha opuesto por mucho tiempo a las reformas. También es una mala noticia para los millones de alumnos que podrían haberse beneficiado si las reformas hubieran permitido continuar. Las «nuevas» medidas educativas aprobadas en su lugar representan un retorno a las viejas costumbres.

Link:https://www.economist.com/the-americas/2019/05/18/in-mexico-amlo-seeks-to-expel-merit-from-schools

Publicado por: Karol Shai Torres Díaz

El ex presidente de Bello Argentina quiere ser Veep

¿Cristina Fernández de Kirchner está jugando un juego?

Edición impresa | Las Americas

23 de mayo de 2019

Héctor cámpora , dentista y político de segundo rango, ganó una elección en Argentina en 1973 con el lema «Cámpora a la presidencia, Perón al poder». Habiendo cumplido su propósito como marcador de posición, Cámpora renunció después de 49 días. Juan Perón regresó de un largo exilio y ganó las elecciones él mismo. Este episodio está grabado en los recuerdos argentinos. Explica por qué algunos se burlaron cuando el 18 de mayo Cristina Fernández de Kirchner, una ex presidenta populista, hizo el anuncio sorpresa de que se postularía en las elecciones de octubre, pero para el vicepresidente en una pizarra encabezada, por invitación, por Alberto Fernández (no relación), quien fue brevemente su jefe de gabinete.

Entonces, ¿es esto una artimaña o un acto de realismo político brutal? La Sra. Fernández divide a los argentinos. Cuando en 2007 sucedió a su (difunto) esposo, Néstor Kirchner, como presidente, Argentina estaba en pleno auge de los productos básicos. Ella impuso impuestos a los agricultores y gastó las ganancias en acolchar al sector público, en asistencia social y en subsidios para combustible y transporte. Cuando la economía se sobrecalentó, su gobierno impuso controles de precios y cambios y manipuló las cifras de inflación. Cuando el dinero se apretó, allanó el banco central y los fondos de pensiones. A pesar de todo, los de adentro hicieron fortunas corruptas. La propia Sra. Fernández fue a juicio esta semana en el primero de varios casos de corrupción (ella niega haber actuado mal). Alrededor de un tercio de los argentinos (principalmente los más pobres) la ama; muchos de los demás la aborrecen.

Link:https://www.economist.com/the-americas/2019/05/23/argentinas-former-president-wants-to-be-veep

Publicado por: Karol Shai Torres Díaz

sale un dictador

Las Americas

3 de enero de 1959El | Cuba

El general Fulgencio Batista, el antiguo dictador de Cuba, finalmente recibió el impulso. Aunque su país ha estado en un estado de guerra civil reprimida durante dos años, siempre ha insistido en que, a excepción de una banda de maquisos en el extremo oriental de la isla, todo estaba bajo control. Ahora que los revolucionarios bajo el mando del señor Fidel Castro han comenzado a parecer que su tenacidad se ha convertido en victoria y han avanzado desde los pantanos de Sierra Niastra hasta Santa Clara en el centro de Cuba, el ejército regular ha intervenido para poner fin a la guerra a su manera.

La caída del general Batista significa menos un dictador militar; La tendencia afroasiática es inversa en América Latina. Pero no está nada claro qué tipo de régimen seguirá. La junta militar de tres hombres que se hizo cargo ha seguido la práctica constitucional al nombrar al señor Carlos Piedro, el miembro más antiguo de la Corte Suprema, como presidente provisional. Si el ejército sigue el precedente de Venezuela, mantendrá las riendas solo hasta que un nuevo presidente pueda ser honestamente elegido. Pero aún no está claro si tiene la intención de seguir luchando contra los rebeldes o tratar de negociar. Fidel Castro, cuya propia evolución política ha seguido un camino en zig-zag, aparentemente se ha negado a reconocer la autoridad de la junta y ha presentado un presidente provisional propio, el Dr. Manuel Urrutia, un abogado. Pero el campo rebelde se ha hinchado este invierno por muchos liberales que, aunque no aprueban mucho a su líder oportunista, como la dictadura, menos aún. Ahora que el régimen de Batista se ha resquebrajado, estos hombres pueden instar al Señor Castro a llegar a un acuerdo para que Cuba pueda comenzar de nuevo con cierto grado de unidad.
Link:https://www.economist.com/the-americas/1959/01/03/a-dictator-departs

Publicado por: Karol Shai Torres Díaz

Reportes especiales: «Economía inaugurará centro para promover las exportaciones y la inversión»

Fecha: 6 de septiembre de 2019

El Centro Internacional de la Secretaría de Economía será un foro abierto para la promoción de las exportaciones y de la atracción de la inversión extranjera.

MONTERREY, Nuevo León.- El Gobierno de México inaugurará el lunes el Centro Internacional de la Secretaría de Economía (SE), un lugar de trabajo para promover las exportaciones nacinal y buscar la atracción de inyecciones de capital extranjero, aseguró la titular de esta dependencia, Graciela Márquez, en el marco del XXVI Congreso del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce)

“Inauguramos (el lunes) el Cinse, el Centro Internacional de la Secretaría de Economía, que es un foro abierto a inversionistas, a todo el cuerpo diplomático, a los estados de la República (…) de manera que podamos nosotros hacer esta labor de promoción de las exportaciones y de la atracción de la inversión extranjera”, expuso la funcionaria.

De la misma forma, para impulsar el análisis de información de mercados externos y de oportunidades de negocios en los mismos, la secretaría presidida por Márquez está utilizando Data México, una plataforma presentada hace más de medio año y con la que realizan los análisis de complejidad.

“Hace unos 6 meses presentamos Data México, que es la plataforma a partir de la cual vamos a hacer los análisis de complejidad (de los mercados y las oportunidades de negocio). Estamos esperando la versión alfa de Data México, que es una versión ya para el trabajo, de hecho, en muchas de mis presentaciones yo uso ya parte de los análisis de complejidad, y vamos a tener la presentación grande de Data México en enero del 2020”, agregó la funcionaria.

La secretaria afirmó que, dado que la plataforma exportadora nacional es muy amplia, en un inicio, como parte de la estrategia de atracción de inversión extranjera directa que realizan de la mano con la Secretaría de Relaciones Exteriores, buscarían captar capitales para los sectores que ya exportan; no obstante, buscarían ir avanzando hacia los demás rubros paulatinamente.

“Necesitamos cubrir a toda la economía. La plataforma exportadora mexicana es muy diversa; queremos concentrarnos inicialmente en los (sectores) que ya están exportando y queremos ir avanzando en los que exportan poco y pueden exportar más, y en los que no exportan y pueden exportar”, concluyó.

Link: https://elfinanciero.com.mx/economia/economia-inaugurara-centro-para-promover-las-exportaciones-y-la-inversion

Publicado por Santillán Guzmán Fernanda.

Reportes especiales: «Decrecimiento VS nuevo New Deal Verde»

Robert Pollín.

El cambio climático presenta necesariamente un profundo reto político en la época histórica actual por la sencilla razón de que al no avanzar un proyecto global de estabilización climática viable nos estamos exponiendo al desastre ecológico . No hay certezas acerca de qué ocurrirá si permitimos que la temperatura planetaria media siga subiendo, pero como criterio de acción, solo necesitamos entender que existe la posibilidad nada trivial de que la conservación de la vida en la Tierra tal y como la conocemos esté en juego. El cambio climático plantea quizá, por consiguiente, la cuestión fundamental de «qué puede hacerse». No escasean las propuestas de acción, incluido, por supuesto, el plan de no hacer nada presentado por Trump y sus acólitos. En los números recientes de la nlr, Herman Daly y Benjamin Kunkel han conversado sobre un programa de economía de «estado estacionario» sostenible y Troy Vettese ha propuesto la renaturalización como medio de geoingeniería natural. En este artículo, examino y comparo dos enfoques drásticamente divergentes desarrollados por analistas y activistas de la izquierda. El primero es lo que yo denomino igualmente «crecimiento verde igualitario» o un «nuevo New Deal verde» . Al segundo, sus defensores lo han denominado «decrecimiento». Versiones de decrecimiento han sido desarrolladas en el trabajo reciente de Tim Jackson, Juliet Schor y Peter Victor. Una recopilación reciente, Degrowth: A Vocabulary for a New Era, ofrece una buena representación de las distintas propuestas planteadas por los defensores del decrecimiento. Como explican los editores: «Las tesis fundacionales del decrecimiento son que el crecimiento es antieconómico e injusto, que es ecológicamente insostenible y nunca será suficiente». Como evidencian los cincuenta y un capítulos sobre distintos temas incluidos en su recopilación, el decrecimiento aborda una gama de cuestiones mucho más amplia que el simple cambio climático.

De hecho, como analizaré, una gran debilidad de la bibliografía sobre el decrecimiento es que, al ocuparse de temas tan amplios, presta muy poca atención detallada al desarrollo de un proyecto de estabilización climática eficaz. Esta deficiencia fue percibida por el propio Herman Daly, sin duda un gran progenitor intelectual del movimiento a favor del decrecimiento, en la entrevista publicada recientemente en la nlr. Daly dijo que estaba «favorablemente inclinado» al decrecimiento, pero no obstante objetó que seguía «esperando que hagan algo más que eslóganes y desarrollen algo un poco más concreto»4 . Hagamos desde el comienzo algunas aclaraciones. La primera es que comparto prácticamente todos los valores y preocupaciones de los defensores del decrecimiento. Coincido en que, además de aumentar la oferta de mercancías y servicios que familias, empresas y Administraciones públicas consumen, el crecimiento económico descontrolado produce graves daños medioambientales. Coincido también en que una porción significativa de lo que se produce y consume en la actual economía capitalista global es despilfarrador, en especial la mayor parte de lo que consume la gente con ingresos elevados. Es obvio que el crecimiento per se, como categoría económica, no hace referencia a la distribución de los costes y los beneficios de una economía en expansión. En cuando al Producto Interior Bruto como constructo estadístico, cuyo objetivo es medir el crecimiento económico, no cabe duda de que, además de bienes de consumo, no tiene en cuenta la producción de daños medioambientales. No tiene en cuenta el trabajo no pagado, buena parte del cual está realizado por mujeres, y el pib per cápita no nos dice nada acerca de la distribución de la renta o de la riqueza.

Otro comentario general. En la introducción a la entrevista con Daly publicada en nlr, Benjamin Kunkel declara que la «fidelidad al crecimiento del pib es la religión del mundo moderno» . Muchos defensores del decrecimiento expresan opiniones similares. Esta perspectiva comete el error fundamental de pasar por alto la realidad del neoliberalismo en el mundo contemporáneo. El neoliberalismo se convirtió en el modelo de política económica predominante con el golpe de Estado de Pinochet en Chile en 1973 y la elección de Thatcher en 1979 y de Reagan en 1980. Está claro desde hace décadas que, con el neoliberalismo, la verdadera religión es la maximización de beneficios para las empresas, de modo que se puedan aportar rentas y riquezas máximas a los ricos. La financiarización de la economía mundial bajo la firme dirección de Wall Street ha sido un elemento central del proyecto neoliberal. Como es bien sabido, la concentración de renta y riqueza en las economías avanzadas ha progresado a ritmo acelerado con el neoliberalismo, a pesar de que la tasa media de crecimiento económico ha caído a menos de la mitad de la registrada durante la inicial «edad de oro del capitalismo» inaugurada después de la guerra y que acabó a finales de la década de 1970. Si el crecimiento económico fuese realmente la «religión del mundo moderno», sus sumos sacerdotes estarían concentrados en cómo devolver el capitalismo a la senda que imperó durante la «edad de oro» y no en consolidar las conquistas alcanzadas durante el neoliberalismo.

Volviendo al cambio climático, es de hecho absolutamente imperativo que en estos momentos crezcan masivamente algunas categorías de actividad económica: las asociadas con la producción y la distribución de energía limpia. Y la industria de los combustibles fósiles tiene, de manera simultánea, que contraerse masivamente, es decir, «decrecer» de manera constante en los próximos cuarenta o cincuenta años hasta prácticamente desaparecer. Abordar estas cuestiones en detalle es, en mi opinión, más constructivo para abordar el cambio climático que presentar amplias generalidades acerca de la naturaleza del crecimiento económico, ya sean positivas o negativas.

Link: https://newleftreview.es/issues/112/articles/robert-pollin-decrecimiento-vs-nuevo-em-new-deal-em-verde.pdf

Publicado por Santillán Guzmán Fernanda.

Reportes especiales: «Cuestiones verdes»

Lola Seaton.

A medida que pasa el tiempo y los plazos fijados por el ipcc [Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático] para reducir la subida de las temperaturas globales se acercan a su vencimiento, la perspectiva de la catástrofe climática se acrecienta, y el problema de cómo evitarla se vuelve más acuciante. Esta es la cuestión que ha venido discutiéndose en los números recientes de la nlr. El debate ha contado con intervenciones desde distintas posiciones a ambos lados del Atlántico y desde diferentes generaciones políticas. Herman Daly, un pionero en el campo de la economía ecológica, fue preguntado acerca de su programa en pro de un sistema del estado estacionario por Benjamin Kunkel, director y fundador de n+1 y autor de Buzz. El historiador canadiense del medioambientalismo Troy Vettese defendió un proyecto en la línea de «la mitad de la Tierra»* de geoingeniería natural y ecoausteridad para combatir la polución. Desde posiciones opuestas, el economista radical Robert Pollin hizo un llamamiento global a la inversión masiva en energías renovables. En el presente número, los investigadores-activistas Mark Burton y Peter Somerville, establecidos en el Reino Unido, formulan una réplica en forma de una defensa del «decrecimiento». Hay dos contribuciones aún por llegar, una desde una perspectiva ecofeminista y otra desde el Sur global.

En este punto intermedio del debate puede ser útil hacer una pausa y hacer balance. Además de proponer sus propias soluciones, los participantes han reaccionado ante las soluciones de los demás, a veces asintiendo, pero con frecuencia rebatiéndolas o corrigiéndolas. El resultado de esta interacción directa es que, después de leer los textos sucesivamente, como en una secuencia, se tiene la impresión de haber escuchado una conversación. Sin embargo, en una conversación que se prolonga durante doce meses y que se congela en forma de texto, las últimas voces pueden terminar siendo las que más se oigan, pues tienen la oportunidad de responder a todo lo que se ha dicho con anterioridad, así como el privilegio de no ser por el momento replicadas. De esta forma, con el fin de recopilar los propios pensamientos acerca de lo que ha sido el debate hasta la fecha, para reflexionar sobre los avances logrados, los problemas planteados y las cuestiones aún por determinar, puede que valga la pena, por así decirlo, reunir a todos los pensadores en una habitación, para hacer que las líneas de diálogo ya establecidas se vuelven más audibles.

¿Sacrificio?

Una forma de comparar las contribuciones consiste en considerar que ofrecen respuestas diferentes a una misma pregunta: ¿qué es lo que el mundo tiene que reducir a fin de evitar el desastre global? Herman Daly define el «impacto medioambiental» como «el producto entre el número de personas por el uso de recursos per cápita». Siguiendo la lógica de esta ecuación, Daly cree que necesitamos reducir nuestro uso de los recursos, incluyendo, pero no solo, los combustibles fósiles, así como limitar el crecimiento demográfico. Para implementar estas reducciones, Daly contempla algún tipo de sistema basado en el comercio de los derechos de emisión. En el caso de los recursos, habría un «límite en el derecho a agotar lo que se posee en propiedad», y ese derecho podría ser adquirible «en pública subasta del Estado». Por lo que respecta a la población, todo el mundo tendría derecho a reproducirse una vez, pero en la medida en que no todo el mundo puede, o quiere, tener hijos, esos derechos podrían reasignarse «a través de una venta o una donación». Daly también defiende la idea de una renta mínima y una renta máxima. Estas políticas redistributivas son complementos clave de los topes que plantea en materia de utilización de los recursos y crecimiento de la población, en la medida en que, si no se pone también coto a la desigualdad, la distribución de los derechos de consumir y de tener hijos podría ser drásticamente desigual e injusta (los más ricos podrían, por ejemplo, monopolizar la reproducción). Al hablar de la escasez de la tierra como la «medida fundamental» para su «economía política verde alternativa», la respuesta «ecoaustera» de Troy Vettese es que debemos reducir nuestro consumo de energía y suprimir el de carne y leche. El veganismo obligatorio liberaría terrenos destinados al ganado, que ahora se destinarían a albergar infraestructuras de energía limpia, tales como turbinas eólicas y paneles solares, que podrían convertirse en la principal vía de satisfacer las necesidades energéticas a escala planetaria, pero que necesitan mucho espacio. El terreno sobrante también podría emplearse para proyectos de geoingeniería natural, tales como los destinados a reconstruir la naturaleza a gran escala para crear ecosistemas que actúen como reservas de carbono, conservado para ello «la mitad de la Tierra». Robert Pollin encuentra problemática la «medida fundamental» de Vettese: él piensa que los cálculos de Vettese sobre cuánta tierra necesitarían los sistemas de energía renovable están inflados. Si la escasez de tierras no es un factor limitante según los cálculos de Pollin, entonces ya no es necesario restringir nuestro consumo de energía, siempre que no la despilfarremos. De esta forma, a diferencia de Daly y Vettese, a Pollin le preocupa más que nada reducir, no el consumo de energía, sino el de combustibles fósiles: «Para efectuar un verdadero progreso en la estabilización del clima, el proyecto por sí solo más importante es reducir drásticamente y sin demora el consumo de petróleo, carbón y gas natural». A través de una inversión global concertada tanto en infraestructuras de energía renovable como en «tecnologías y prácticas» más eficientes desde el punto de vista energético, podemos reducir el consumo de combustibles fósiles mientras continuamos «logrando los mismos niveles de suministro energético, o incluso aumentarlos». En la última contribución al debate, publicada en este número, Mark Burton y Peter Somerville coinciden con Pollin en la necesidad de una «reducción selectiva de las emisiones [de co2 ]» mediante una transición hacia las energías limpias. Sin embargo, allí donde Pollin se muestra cauteloso acerca de la viabilidad política y económica de reducir la economía de forma masiva (algo que según él podría dar lugar a una «gran depresión verde», con unas cifras de desempleo inasumibles y reducciones del nivel de vida inaceptables), Burton y Somerville argumentan que una contracción drástica del volumen material de la economía a través de la reducción de la producción industrial, de la construcción, de la agricultura y de la distribución es un complemento esencial a la opción de las energías renovables. Ambos calculan que, de mantenerse los actuales niveles de consumo, se necesitaría «multiplicar por dieciocho la implantación de las energías renovables» para generar suficiente energía sin recurrir al petróleo, al carbón y al gas natural, y argumentan que si el consumo de energía aumentara aún más (lo que ciertamente sucederá si la actividad económica continúa expandiéndose), dejar los combustibles fósiles nos resultaría aún más difícil. La respuesta de Pollin destaca frente al resto porque su versión de la transición a la energía limpia básicamente no la notarían los consumidores individuales, cuyo consumo energético, inalterado por el cambio de su proveniencia en términos cuantitativos, se mantendría como hasta ahora, lo cual suscita una segunda pregunta, que podría poner de manifiesto la especificidad de la contribución de Pollin: ¿cuánto sacrificio requerirán las diferentes reducciones propuestas? Por muy costosas que sean las propuestas de Pollin –según sus cálculos, «absorberían el 1,5-2 por 100 del pib global anual», lo que equivale más o menos a un billón de dólares– y por muy dolorosa que sea durante un tiempo la transición (en las industrias dependientes de los combustibles fósiles se perderían inevitablemente puestos de trabajo, y esos despidos deberían amortiguase mediante prestaciones sociales adecuadas, que incluirían medidas de reorientación y reubicación profesional), la cuestión del sacrificio en el texto de Pollin queda en gran medida fuera del cuadro. El uso de recursos energéticos diferentes y su mejor utilización no reducen inexorablemente nuestro consumo de energía, sino que pueden incluso aumentarlo. Para Pollin, el cambio climático no ha de «cambiarlo todo»3 , sino que «el consumo de energía y la actividad económica más en general», siempre y cuando queden «absolutamente desacopladas del consumo de combustibles fósiles», pueden mantenerse como hasta ahora. La cifra clave y varias veces repetida en la propuesta de Pollin parece modesta –un mero 1,5 por 100 global del pib– en relación con las enormes dimensiones de los cambios proyectados, globales e industriales e incluso supraindustriales. Esta combinación hace que su coste humano parezca al mismo tiempo insignificante y abstracto. Al afectar sobre todo a la industria a gran escala y al ser gestionadas por remotas burocracias globales, las soluciones de Pollin nos liberan de tener que alterar de forma significativa nuestros modos de vida sin apenas restringir la libertad individual. Por el contrario, las soluciones de Vettese suponen abolir el consumo de carne y obligan a mucha gente en el mundo a consumir mucha menos energía, especialmente a los estadounidenses, que tendrían que reducir su consumo en más del 80 por 100: actualmente el ciudadano estadounidense promedio consume cerca de 12.000W al día, mientras que en la sociedad ecoaustera de Vettese cada persona no consumiría más allá de 2.000. Si bien no son ni locales ni de pequeña escala (sino inspiradas por la conservación para ello de «la mitad de la Tierra» el «half-earthing»), las propuestas de Vettese plantean cambios de conducta a escala individual sin ocultar la relativa dureza que estos cambios pueden implicar («ecoausteridad»). Si bien es cierto que Pollin hace mención de las pérdidas de empleos y se refiere a una «transición justa», lo cierto es que pone el acento en la creación de trabajo neto sin invitarnos seriamente a que imaginemos los trastornos y las pérdidas personales que implicaría la eliminación de sectores industriales en su totalidad. Las propuestas de Daly ofrecen algo parecido a un puente entre, por un lado, la visión de Pollin de un consumo ilimitado facilitado por la tecnología y, por otro, la austeridad obligatoria de Vettese. En el estado de equilibrio de Daly, el derecho a agotar los recursos y el derecho a poblar el mundo son intercambiables. Lo cual implica que las privaciones inversas también son negociables: el vendedor de un derecho está comprando la obligación de hacer un sacrificio, aunque, y este aspecto es crucial, puede no sentirlo como tal (el vendedor de su derecho a la reproducción puede no querer tener hijos). Así, el puño de hierro del sacrificio impuesto por el Estado es amortiguado por el guante de la flexibilidad en términos de cómo se distribuye ese sacrificio: gracias al genio organizativo del mercado, los privilegios y las privaciones serían asignados de acuerdo con la necesidad individual y la elección personal. Esta es la razón por la que Daly es tan partidario de los sistemas de comercio de derechos de emisión [cap-and-trade systems], que combinan el control agregado –sobre el volumen total de carbono que emitimos colectivamente o el número total de niños que nacen– con tanta autonomía personal como sea compatible con estas macrorrestricciones.

Link: https://newleftreview.es/issues/115/articles/cuestiones-verdes.pdf

Publicado por Santillán Guzmán Fernanda.

Reportes especiales: «El camino hacia el globalismo»

Anders Stephanson.

En 1913, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, el Departamento de Estado estadounidense en Washington constaba de doscientos trece empleados –incluyendo trabajadores manuales–, y el ejército del país era apenas un quinto del de Bulgaria. La armada era otra historia, pero, aunque impresionante, iba a la zaga tanto de la británica como de la alemana en tecnología y tamaño. Treinta años más tarde, Estados Unidos iba ya camino de convertirse en el poder militar y político globalizado que sería cuando Harry Truman dejó el cargo en 1953, y que hoy conocemos. A Sense of Power, de John Thompson, es un intento de entender esa gran transformación, a partir de la premisa poco habitual de que podría no haber sucedido necesariamente así. La cuestión, por supuesto, está en saber lo que se quiere decir con «necesariamente». Thompson se ajusta al lenguaje político reciente, al ver en la necesidad lo contrario de la elección, como sucede en la expresión «guerras por necesidad, guerras por elección», aunque él mismo no invoca esa fórmula tan conocida. Mientras escribo estas líneas, la polaridad de la necesidad y la elección ha recibido una relevancia inesperada de la mano de un presidente electo, que dice que muchos de los compromisos estadounidenses en el mundo son innecesarios y, ciertamente, malas elecciones desde la perspectiva de «América». Se trata de un lenguaje que rechaza, al parecer, el marco básico que lleva funcionando desde la década de 1940, según el cual Estados Unidos es el garante último del orden mundial, esto es, responsable 144 nlr 102 crítica de la totalidad. A Sense of Power trata de la emergencia de esa concepción en la primera mitad del siglo xx y, más específicamente, sobre los debates políticos y las elecciones que la configuraron, en relación con un conjunto de necesidades específicas que ciertamente existían. Thompson, que es profesor de historia de Estados Unidos en Cambridge, aporta al tema toda una vida de estudio de aquellos debates, que se enmarcan sobre todo en la llamada Progressive Era (1890-1920). Este libro, por lo tanto, es un estudio de las decisiones en casos en los que, si todas las variables se mantuvieran igual, las posibilidades van desde el abanico más amplio de opciones, a ninguna opción en absoluto. Para Thompson, la «necesidad» incide en la toma de decisiones por dos vías: la «seguridad» y la «economía». Todo sistema de gobierno debe evaluar las amenazas externas y proporcionar los recursos para mantener su continuidad, en el interior y en el exterior; toda forma de gobierno debe atender al tipo de intereses económicos en el interior, que producen los medios de subsistencia tanto para la población como para el Estado. Una vez satisfechas estas exigencias, lo que queda, por lo tanto, es la «elección». Fue ciertamente una decisión política de ese tipo, la Guerra de Vietnam, lo que llevó a Thompson en un primer momento a reflexionar sobre estos problemas. Resulta claro que para Estados Unidos Vietnam no planteaba realmente ningún problema de «seguridad» –dijeran lo que dijeran los distintos presidentes–, como tampoco era relevante en términos de intereses económicos. La intervención, por lo tanto, parecía ser una cuestión de elección, ciertamente mala (según da a entender Thompson), pero elección al fin y al cabo. De lo que se trata, por lo tanto, es de averiguar cómo Estados Unidos pasó de la noción de que prácticamente nada es necesario a su contrario, a la noción de que prácticamente todo lo es. Aquí la posición de Thompson es que, estrictamente hablando, tal desplazamiento histórico partía de un error de base: la necesidad era una elección, por así decirlo. Estados Unidos nunca fue objeto del tipo de presiones sistémicas, que podrían haber exigido el paso al globalismo: de ahí el lujo de tener la opción de hacerlo. La cuestión, entonces, es cómo y por qué se dio ese paso. La seguridad y los intereses económicos constituyen las dos líneas explicativas principales, que invocan ciertamente la necesidad sistémica y conforman los polémicos contrapuntos de A Sense of Power: el realismo por un lado, y el determinismo económico, por otro. Partiendo de fundamentos empíricos, el autor concluye que ambas líneas están equivocadas, y se propone demostrarlo analizando los ejes y variaciones ya conocidos en las relaciones exteriores de Estados Unidos durante el siguiente periodo, que él considera de transición: la guerra de 1898 y el exceso imperial-colonial que se produjo a continuación; la entrada en la Primera Guerra Mundial en 1917 y la debacle wilsoniana de posguerra; el repliegue relativo de las stephanson: Globalismo 145 crítica décadas de 1920 y 1930; la desigual pero bastante clara tendencia hacia el intervencionismo a partir de 1938, con la Segunda Guerra Mundial ya en el horizonte; el enorme esfuerzo bélico que siguió; y la transición final hacia el globalismo pleno a principios de la Guerra Fría, desde 1947 en adelante. Esta no es, subraya Thompson, una historia omnicomprehensiva, sino una investigación centrada en una temática particular y, por lo tanto, selectiva por naturaleza. Con todo, A Sense of Power abarca un territorio muy vasto y, a veces, lo hace con una atención al detalle considerable, a la par que interesante. La referencia a Vietnam apunta a una problemática que se origina en las décadas de 1960 o 1970, cuando los argumentos historiográficos eran, en todos los sentidos, más agudos; Thompson es original al tomarse los modelos explicativos más en serio de lo que suele ser habitual tras el cambio cultural acaecido en este campo. La alternativa realista se centra en las necesidades de la «seguridad»; argumenta que las capacidades objetivas de poder llevan inherentemente al ejercicio de ese poder, que el «sistema» internacional requiere de dicho ejercicio, ya que la inacción significaría inseguridad o crearía inestabilidad en el orden hegemónico de las cosas. Con el tiempo, cualquier desfase entre el poder y su ejercicio tendería a cerrarse. Desde el punto de vista histórico, según se argumenta a continuación, Estados Unidos terminó calibrando, de hecho, poder objetivo y «seguridad». Thompson está de acuerdo en que el país tenía los medios para llevar a cabo una amplia política a escala global o, al menos, una política que fuera mucho más vigorosamente expansiva que la que efectivamente practicaba por entonces. No hay ninguna duda respecto del potencial estadounidense en este sentido. Estados Unidos, habiéndose convertido ya en 1870 en la primera potencia manufacturera mundial, producía casi el 40 por 100 de todos los bienes al comenzar la Primera Guerra Mundial. En 1945, tras haber demostrado su formidable poder militar y económico en otra conflagración global, la cifra había aumentado hasta el 50 por 100. Además, durante aquella última guerra los estándares de vida en el interior del país no sólo no disminuyeron, sino que aumentaron. Y, sin embargo, si exceptuamos los dos esfuerzos bélicos, seguía habiendo una discrepancia entre lo que Estados Unidos podía hacer y lo que de hecho hizo. Sólo después de 1945 se cerró ese desfase, con las decisiones que acompañaron la llegada de la Guerra Fría. Thompson considera que esta evolución no tuvo mucho que ver con la presión sistémica o los problemas crecientes en materia de seguridad. Ante todo, no hay una correlación universal entre el poder potencial y el poder real. Además, según argumenta, no era cierto que la conectividad espacial y las innovaciones tecnológicas, los factores clave en la supuesta vulnerabilidad o exposición en materia de seguridad, trajeran consigo un aumento del peligro.

Link: https://newleftreview.es/issues/102/articles/anders-stephanson-la-senda-hacia-el-globalismo.pdf

Publicado por Santillán Guzmán Fernanda.

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