Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar

Reportes especiales: «El camino hacia el globalismo»

Anders Stephanson.

En 1913, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, el Departamento de Estado estadounidense en Washington constaba de doscientos trece empleados –incluyendo trabajadores manuales–, y el ejército del país era apenas un quinto del de Bulgaria. La armada era otra historia, pero, aunque impresionante, iba a la zaga tanto de la británica como de la alemana en tecnología y tamaño. Treinta años más tarde, Estados Unidos iba ya camino de convertirse en el poder militar y político globalizado que sería cuando Harry Truman dejó el cargo en 1953, y que hoy conocemos. A Sense of Power, de John Thompson, es un intento de entender esa gran transformación, a partir de la premisa poco habitual de que podría no haber sucedido necesariamente así. La cuestión, por supuesto, está en saber lo que se quiere decir con «necesariamente». Thompson se ajusta al lenguaje político reciente, al ver en la necesidad lo contrario de la elección, como sucede en la expresión «guerras por necesidad, guerras por elección», aunque él mismo no invoca esa fórmula tan conocida. Mientras escribo estas líneas, la polaridad de la necesidad y la elección ha recibido una relevancia inesperada de la mano de un presidente electo, que dice que muchos de los compromisos estadounidenses en el mundo son innecesarios y, ciertamente, malas elecciones desde la perspectiva de «América». Se trata de un lenguaje que rechaza, al parecer, el marco básico que lleva funcionando desde la década de 1940, según el cual Estados Unidos es el garante último del orden mundial, esto es, responsable 144 nlr 102 crítica de la totalidad. A Sense of Power trata de la emergencia de esa concepción en la primera mitad del siglo xx y, más específicamente, sobre los debates políticos y las elecciones que la configuraron, en relación con un conjunto de necesidades específicas que ciertamente existían. Thompson, que es profesor de historia de Estados Unidos en Cambridge, aporta al tema toda una vida de estudio de aquellos debates, que se enmarcan sobre todo en la llamada Progressive Era (1890-1920). Este libro, por lo tanto, es un estudio de las decisiones en casos en los que, si todas las variables se mantuvieran igual, las posibilidades van desde el abanico más amplio de opciones, a ninguna opción en absoluto. Para Thompson, la «necesidad» incide en la toma de decisiones por dos vías: la «seguridad» y la «economía». Todo sistema de gobierno debe evaluar las amenazas externas y proporcionar los recursos para mantener su continuidad, en el interior y en el exterior; toda forma de gobierno debe atender al tipo de intereses económicos en el interior, que producen los medios de subsistencia tanto para la población como para el Estado. Una vez satisfechas estas exigencias, lo que queda, por lo tanto, es la «elección». Fue ciertamente una decisión política de ese tipo, la Guerra de Vietnam, lo que llevó a Thompson en un primer momento a reflexionar sobre estos problemas. Resulta claro que para Estados Unidos Vietnam no planteaba realmente ningún problema de «seguridad» –dijeran lo que dijeran los distintos presidentes–, como tampoco era relevante en términos de intereses económicos. La intervención, por lo tanto, parecía ser una cuestión de elección, ciertamente mala (según da a entender Thompson), pero elección al fin y al cabo. De lo que se trata, por lo tanto, es de averiguar cómo Estados Unidos pasó de la noción de que prácticamente nada es necesario a su contrario, a la noción de que prácticamente todo lo es. Aquí la posición de Thompson es que, estrictamente hablando, tal desplazamiento histórico partía de un error de base: la necesidad era una elección, por así decirlo. Estados Unidos nunca fue objeto del tipo de presiones sistémicas, que podrían haber exigido el paso al globalismo: de ahí el lujo de tener la opción de hacerlo. La cuestión, entonces, es cómo y por qué se dio ese paso. La seguridad y los intereses económicos constituyen las dos líneas explicativas principales, que invocan ciertamente la necesidad sistémica y conforman los polémicos contrapuntos de A Sense of Power: el realismo por un lado, y el determinismo económico, por otro. Partiendo de fundamentos empíricos, el autor concluye que ambas líneas están equivocadas, y se propone demostrarlo analizando los ejes y variaciones ya conocidos en las relaciones exteriores de Estados Unidos durante el siguiente periodo, que él considera de transición: la guerra de 1898 y el exceso imperial-colonial que se produjo a continuación; la entrada en la Primera Guerra Mundial en 1917 y la debacle wilsoniana de posguerra; el repliegue relativo de las stephanson: Globalismo 145 crítica décadas de 1920 y 1930; la desigual pero bastante clara tendencia hacia el intervencionismo a partir de 1938, con la Segunda Guerra Mundial ya en el horizonte; el enorme esfuerzo bélico que siguió; y la transición final hacia el globalismo pleno a principios de la Guerra Fría, desde 1947 en adelante. Esta no es, subraya Thompson, una historia omnicomprehensiva, sino una investigación centrada en una temática particular y, por lo tanto, selectiva por naturaleza. Con todo, A Sense of Power abarca un territorio muy vasto y, a veces, lo hace con una atención al detalle considerable, a la par que interesante. La referencia a Vietnam apunta a una problemática que se origina en las décadas de 1960 o 1970, cuando los argumentos historiográficos eran, en todos los sentidos, más agudos; Thompson es original al tomarse los modelos explicativos más en serio de lo que suele ser habitual tras el cambio cultural acaecido en este campo. La alternativa realista se centra en las necesidades de la «seguridad»; argumenta que las capacidades objetivas de poder llevan inherentemente al ejercicio de ese poder, que el «sistema» internacional requiere de dicho ejercicio, ya que la inacción significaría inseguridad o crearía inestabilidad en el orden hegemónico de las cosas. Con el tiempo, cualquier desfase entre el poder y su ejercicio tendería a cerrarse. Desde el punto de vista histórico, según se argumenta a continuación, Estados Unidos terminó calibrando, de hecho, poder objetivo y «seguridad». Thompson está de acuerdo en que el país tenía los medios para llevar a cabo una amplia política a escala global o, al menos, una política que fuera mucho más vigorosamente expansiva que la que efectivamente practicaba por entonces. No hay ninguna duda respecto del potencial estadounidense en este sentido. Estados Unidos, habiéndose convertido ya en 1870 en la primera potencia manufacturera mundial, producía casi el 40 por 100 de todos los bienes al comenzar la Primera Guerra Mundial. En 1945, tras haber demostrado su formidable poder militar y económico en otra conflagración global, la cifra había aumentado hasta el 50 por 100. Además, durante aquella última guerra los estándares de vida en el interior del país no sólo no disminuyeron, sino que aumentaron. Y, sin embargo, si exceptuamos los dos esfuerzos bélicos, seguía habiendo una discrepancia entre lo que Estados Unidos podía hacer y lo que de hecho hizo. Sólo después de 1945 se cerró ese desfase, con las decisiones que acompañaron la llegada de la Guerra Fría. Thompson considera que esta evolución no tuvo mucho que ver con la presión sistémica o los problemas crecientes en materia de seguridad. Ante todo, no hay una correlación universal entre el poder potencial y el poder real. Además, según argumenta, no era cierto que la conectividad espacial y las innovaciones tecnológicas, los factores clave en la supuesta vulnerabilidad o exposición en materia de seguridad, trajeran consigo un aumento del peligro.

Link: https://newleftreview.es/issues/102/articles/anders-stephanson-la-senda-hacia-el-globalismo.pdf

Publicado por Santillán Guzmán Fernanda.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: