Economía global: Caída en importaciones dan un histórico superávit en cuenta corriente

Analistas ven una desaceleración muy fuerte del consumo en México, lo que causa una baja en las importaciones de productos.

Reuters.- México obtuvo en el segundo trimestre un superávit de 5,143 millones de dólares (mdd) en su cuenta corriente, el mayor desde que iniciaron los registros en 1980, favorecido por mayores exportaciones y captación de remesas, así como por una baja en las importaciones, mostraron este viernes datos del banco central.

Las exportaciones en el periodo fueron de 119,222 mdd mientras que las importaciones sumaron 114,260 millones, según un reporte del Banco de México (Banxico).

En tanto, las remesas alcanzaron 9,403 mdd, un crecimiento anual del 3.8% y del 18.8% frente al primer trimestre.

“Hay una caída muy fuerte de las importaciones no petroleras y básicamente eso es lo que explica que haya un superávit”, dijo Benito Berber, economista en jefe para América Latina en Natixis.

“Lo que esta caída implica es que tal vez el consumo en México no está tan fuerte o que en los próximos meses haya una desaceleración muy fuerte del consumo privado”, añadió.

En el segundo trimestre, la balanza de mercancías no petroleras mostró un superávit de 10,811 mdd, un crecimiento del 270% frente al primer trimestre y del 297% anual.

A su vez, la balanza de mercancías petroleras mostró un déficit de 5,849 mdd, un aumento del 23.5% frente al trimestre previo y del 7.0% anual, de acuerdo al reporte del banco central.

Como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), el superávit de la cuenta corriente se ubicó en 1.6% en el segundo trimestre de 2019, nivel que se compara con el déficit de 1.1% del PIB registrado en el mismo periodo de 2018.

Editado por: Delgadillo Barrón Valeria

Economía global: Precios del petróleo caen con fuerza ante escalada en guerra comercial EU-China

El Brent y el West Texas Intermediate cerraron la última sesión de la semana con caídas en sus precios, después de que China anunció que incrementará los gravámenes a productos estadounidenses.

REDACCIÓN23/08/2019Actualización 23/08/2019 – 14:48

Los precios del petróleo sufrieron una fuerte baja este viernes, después de que China reveló aranceles contra bienes de Estados Unidos valorados en 75 mil millones de dólares incluido crudo, escalando nuevamente una larga disputa comercial entre las dos mayores economías del mundo.

El Brent cedió 58 centavos, o 1 por ciento, a 59.34 dólares por barril. El West Texas Intermediate bajó 1.18 dólares, igual a 2.1 por ciento, a 54.17 dólares por barril.

El WTI perdió 1.3 por ciento en la semana, mientras que el Brent avanzó un 1.2 por ciento.

El Ministerio de Comercio chino dijo que impondría aranceles adicionales de 5 o 10 por ciento sobre un total de cinco mil 78 productos originados en Estados Unidos, incluidos bienes agrícolas, petróleo, pequeñas aeronaves y automóviles.

En respuesta, el mandatario estadounidense Donald Trump afirmó que le ordenaba a las empresas de su país a buscar formas de cerrar sus operaciones en el gigante asiático y fabricar más productos en Estados Unidos.

«Seguimos viendo la disputa entre Estados Unidos y China como una importante consideración pesimista que probablemente requerirá ajustes adicionales bajistas para la demanda de petróleo a medida que avanza el año», dijo Jim Ritterbusch, presidente de Ritterbusch and Associates.

Los inversores también se centraron en un discurso del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en un simposio anual en Jackson Hole. La economía de Estados Unidos se encuentra en un «punto favorable» y la Fed actuará «como sea apropiado» para sostener la actual expansión económica, dijo el jefe de la Fed.

Los comentarios entregaron pocas pistas sobre si el Banco Central recortará las tasas de interés en su próxima reunión a celebrarse a mediados de septiembre.

Editado por: Delgadillo Barrón Valeria

Reportes especiales: «¿Cómo afecta mis decisiones una recesión?»

Fecha de publicación 22 de agosto de 2019

Ni siquiera vale la pena entrar a la controversia técnica de si estamos en una recesión; es un hecho que hay un menor dinamismo productivo y una seria incertidumbre sobre la evolución futura de México y el mundo en general. Esto se ve reflejado en nuestras finanzas y urge prepararse para no salir afectados.

Hemos sufrido un sinnúmero de crisis y las empresas han aprendido la lección, de tal manera que se ha generado lo que yo llamo un ‘efecto resorte’. En tiempo de bonanza invierten y expanden sus mercados; pero al haber un impasse, inmediatamente reaccionan y se hacen pequeñas, ajustan su planta y moderan el endeudamiento.

Así debemos responder en términos personales, ante una problemática económica en la cual se agudizaría el desempleo; los salarios reales tiendan a reducirse; y baja la demanda para nuestros negocios. Es imprescindible cerrar la llave a gastos superfluos; cuidar las decisiones de inversión; y el nivel de crédito. La finalidad es evitar caer en la insolvencia.

En el terreno de la administración familiar obliga a ser ordenados y ceñirse a un presupuesto acorde con el ingreso. Además, es conveniente formar una reserva para imprevistos.

En relación a las percepciones, es recomendable revisar si es posible aumentarlas para tener un mayor colchón; ya sea con otras alternativas de trabajo o con una entrada extra.

En las inversiones dejemos el mercado bursátil a los expertos o a quienes les guste tomar riesgos. Si bien se puede reponer de la caída de alrededor de 20 por en un año, el timing es importante, pues todavía ronda el fantasma de la no ratificación del TMEC; las constantes amenazas comerciales entre Estados Unidos y China; un Brexit sin concretarse; y los vaivenes de países latinoamericanos.

En cuanto a los fondos de renta fija habrá que tener precaución de los portafolios, porque empresas y entidades públicas podrían verse afectados por malas notas de las calificadoras y observar minusvalías.

Aun cuando la tasa de referencia de Banco de México bajó un cuarto de punto, su impacto es limitado en la producción y en el costo del endeudamiento. Sin embargo sí es una señal de que conviene amarrar un rédito bancario que alcanza el 10 por ciento.

En cuanto al mercado de dólares continuará volátil y difícil de pronosticar. En caso de buscar cobertura es posible hacerlo con un ETF de bonos del Tesoro de Estados Unidos.

El precio del oro ha venido elevándose al ser considerado un refugio cuando existe incertidumbre internacional y lleva acumulado en el año una ganancia de aproximadamente 23 por ciento. Si se quiere participar también se puede hacer a través de un ETF.

Los bienes raíces son una buena opción, pues en recesión el poder negociador en el mercado es de los compradores; solo recuerda que es un activo de largo plazo con reducida liquidez.

Más que nunca, las decisiones deben de ser analíticas para mantener las finanzas sanas en un momento de menor dinamismo económico.

Link: https://elfinanciero.com.mx/opinion/alberto-tovar/como-afecta-mis-decisiones-una-recesion

Publicado por Ramírez Lagunas Germán.

Reportes especiales: «La sombra de una recesión y su efecto en México»

Fecha de publicación 22 de agosto de 2019

El sexenio pasado se dejó un fondo contra cíclico en la SHCP que era alimentado por las regalías de las inversiones de las petroleras extranjeras.

Recientemente los mercados financieros internacionales han alertado sobre unaposible recesión económica en el futuro próximo. La curva de rendimientos de bonos de largo plazo en Estados Unidos se ha invertido con la de corto plazo, es decir, que paga más tener bonos de corto plazo. La racionalidad de la inversión en instrumentos de deuda es que, a mayor plazo, mayo el rendimiento. La inversión en las curvas de rendimientos en EUA normalmente es un buen predictor de una recesión económica en ese país.

Los fundamentales macroeconómicos en EUA ya alertan sobre una desaceleración económica. En el segundo trimestre del año se observó una expansión de 2.1 por ciento anual, después de que la economía había crecido tres por ciento en el primer trimestre de 2019. ¿Qué está detrás de esta desaceleración? La guerra comercial entre EUA y China, la cual está desacelerando a la economía global. Así, el gobierno del presidente Trump está considerando estímulos fiscales como reducciones adicionales de impuestos de nómina, además de expresar públicamente que las tasas de interés debieran estar más bajas.

Si bien no es un hecho que la economía global entre en recesión, sería preocupante para México ya que la confrontaría con menos herramientas. El sexenio pasado se dejó un fondo contra cíclico en la SHCP que era alimentado por las regalías de las inversiones de las petroleras extranjeras. Dicho fondo, sin embargo, se empleará para subsanar las finanzas de Pemex y por ende las federales. Es decir, no se contará con recursos para emplear en caso de una fuerte contracción económica. En un entorno de una clara desaceleración económica que reduce la recaudación de ingresos del gobierno federal, sería muy importante plantear una reforma fiscal para blindar las finanzas públicas. Actualmente, el gobierno federal recauda alrededor de 13 por ciento del PIB, el nivel más bajo de la OCDE. Solamente el 44 por ciento de la población está en la formalidad.

Por otro lado, el Banco de México recientemente redujo la tasa de interés de 8.25 a ocho por ciento, argumentando la debilidad de la economía nacional. La decisión de política monetaria se dio a la par de la decisión de la Reserva Federal que hizo lo mismo en antelación. Si bien se redujo la tasa de interés para darle un impulso a la actividad económica nacional, quedó muy claro que el comunicado continúa con un sesgo “hawkish”. De hecho, el comunicado enfatiza que permanecen riesgos al alza para la inflación como una depreciación adicional del tipo de cambio, un deterioro de las finanzas públicas, un impacto adverso por el incremento de los salarios por encima del nivel de productividad y otros choques en precios energéticos y agropecuarios en el futuro.

Así, el espacio de una mayor reducción en la tasa parece ser limitado, sobre todo en un contexto con altos riesgos a la inflación en el futuro. Si se materializara una recesión económica mundial, el efecto en México sería muy fuerte, no solo por las pocas herramientas con las que se cuenta para enfrentar este suceso sino porque el sector exportador, el único que continúa con un dinamismo positivo, se desaceleraría.

Link: https://elfinanciero.com.mx/monterrey/la-sombra-de-una-recesion-y-su-efecto-en-mexico

Publicado por Ramírez Lagunas Germán

Reportes especiales: «La sombra de la recesión mundial»

Fecha de publicación: 21 de agosto de 2019

Desde octubre de 2018, los principales mercados accionarios del mundo han registrado severas fluctuaciones, al tiempo que se ha incrementado el precio de los bonos gubernamentales de algunos países avanzados, tradicionalmente considerados “refugios seguros”.

De forma destacada, como reflejo de su elevada demanda, el rendimiento de las notas del Tesoro de Estados Unidos a diez años ha descendido aproximadamente a la mitad del nivel de principios de octubre.

Al parecer, el factor más importante que contribuye a explicar la mayor aversión al riesgo ha sido el temor a una recesión global. Entre las causas que podrían estar detrás de tal ansiedad, destaca, en primer lugar, la incertidumbre sobre la posible gravedad de ese evento.

Si bien no existe una definición única de recesión, en términos generales, ésta se refiere a una caída generalizada y prolongada en la actividad económica. La medida simple, no exenta de limitaciones, utilizada casi de forma universal fuera de Estados Unidos, consiste en por lo menos dos caídas trimestrales consecutivas en el PIB.

Independientemente del criterio empleado, es importante recordar que no todas las recesiones son iguales. Aunque corresponden a fases sucesivas de los ciclos económicos, cada contracción exhibe características singulares. En particular, las recesiones pueden ser leves o profundas y extenderse por poco o mucho tiempo.

Tal vez, parte de los temores actuales tenga su origen en la cercanía temporal con la Gran Recesión y la sospecha de que se repita. Aunque no es posible descartar otro cataclismo de esa naturaleza, la próxima recesión, cuando ocurra, no tiene por qué ser tan severa.

Una segunda razón de la aprensión sobre una posible contracción económica podría derivarse de la imposibilidad de predecir su inicio con certeza. A pesar de ello, con frecuencia se esgrimen argumentos sobre su supuesta inminencia, algunos de los cuales carecen de validez.

Un razonamiento común se basa en el hecho de que la presente expansión estadounidense ha sido la más larga desde que se tiene registro en ese país, por lo que la recesión podría estar cercana. Al tratarse de la economía más grande del mundo, se infiere, con razón, que su impacto rebasaría ese territorio.

No obstante, las expansiones no tienen vida finita predeterminada. Utilizando la noción común, varios países han experimentado avances más prolongados que los reconocidos en Estados Unidos, incluyendo los de Australia desde mediados de 1991, de China desde 1993 y del Reino Unido durante 1992-2008. Ello permite concluir que la presunta inminencia de una recesión mundial no puede basarse en el argumento sobre la longevidad de la actual recuperación.

Una premisa de más fondo, esgrimida también para Estados Unidos, se sustenta en el sentido de la curva de rendimientos, definida ésta como la relación entre las tasas de interés de los bonos gubernamentales y sus correspondientes plazos. Generalmente, esa asociación es positiva, ya que los ahorradores demandan una compensación adicional entre más amplio es el horizonte de la deuda.

Sin embargo, en ocasiones, esa curva se ‘invierte’, es decir, las tasas de interés de largo plazo llegan a ser menores que las de corto plazo. En el pasado, tal situación ha resultado ser un indicador adelantado de las contracciones económicas. Específicamente, las últimas siete recesiones en Estados Unidos han estado precedidas de un periodo en que la tasa de diez años es inferior a la de tres meses.

Desde mediados de mayo, esta condición ha prevalecido, lo que ha acrecentado las preocupaciones sobre la proximidad de una recesión en ese país. Empero, en esta ocasión, ese indicador podría no ser tan certero. Un posible factor es la política monetaria sin precedente aplicada en la última década, la cual ha incluido una cuantiosa tenencia de bonos de largo plazo por parte del Fed, que ha presionado sus rendimientos a la baja.

En cualquier caso, el elevado nerviosismo explica por qué los datos decepcionantes sobre el crecimiento del PIB de algunas grandes economías durante el segundo trimestre, así como el escalamiento de la pugna comercial entre Estados Unidos y China, hayan impactado tanto la evolución de los mercados financieros internacionales en semanas recientes.

Si bien las señales no parecen aún definitivas, tampoco es posible desechar la posibilidad de una recesión global. Dada la presente debilidad económica, tal evento afectaría notablemente a México. Es preferible corregir cuanto antes los errores que han conducido a la actual anemia productiva, a reaccionar tardíamente en momentos más difíciles.

Link: https://elfinanciero.com.mx/opinion/manuel-sanchez-gonzalez/la-sombra-de-la-recesion-mundial

Publicado por Ramírez Lagunas Germán.

Reportes especiales: «¿Por qué se habla de una recesión global?»

Fecha de publicación 22 de agosto de 2019

En China la producción industrial creció a su menor ritmo en 17 años; en Estados Unidos el consumo, que representa casi tres cuartas partes del PIB, ha mostrado un menor crecimiento y en Alemania, el PIB del segundo trimestre se contrajo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dice que existe una recesión global cuando la actividad económica global baja durante varios meses y se refleja en indicadores como el consumo de petróleo, flujos de capital, comercio internacional y desempleo. De acuerdo al FMI, ha habido cuatro recesiones globales de 1945 a la fecha: 1975, 1982, 1991 y 2009.

Se teme que el mundo pueda caer en una recesión debido a que:

1.- Las economías más grandes se desaceleran: en China la producción industrial creció a su menor ritmo en 17 años; en Estados Unidos el consumo, que representa casi tres cuartas partes del PIB, ha mostrado un menor crecimiento; en Alemania, el PIB del segundo trimestre se contrajo.

2.- La guerra comercial entre Estados Unidos y China, provoca desaceleración económica y efectos dominó en otros países. Además, los eventos como: un posible hard Brexit, el resultado de las elecciones en Argentina y los disturbios en Hong Kong, ponen nervioso al mundo y merman la actividad económica.

3.- El oro, que es considerado un activo refugio ha subido 25 por ciento los últimos 12 meses, mientras que el petróleo ha caído 16 por ciento. Las principales bolsas del mundo muestran caídas, mientras que en Estados Unidos tienen un rendimiento cercano a cero. De manera paralela el diferencial entre los bonos de largo y corto plazo se sitúa en terreno negativo en Estados Unidos, señal de cambios en los flujos de capitales en el mundo.

¿Qué hay que saber ante una posible recesión global?

1.- Las economías más endeudadas son las más afectadas durante una recesión global. Por eso México sufrió crisis en 1976 y 1982, mientras que en el 2009 sólo experimentó una fuerte recesión. Por su parte, la zona del euro atravesó la peor crisis de su historia tras la recesión global del 2009 y aún no termina de recuperarse.

2.- En la recesión global se dan políticas económicas expansivas, tanto en lo fiscal como en lo monetario. Todavía no se puede hablar de una recesión global, pero en la política monetaria ya se inició un ciclo bajista de tasa de interés, con los principales bancos centrales del mundo haciendo recortes.

3.- Hay economías que se encuentran altamente endeudadas o tienen tasas de interés muy bajas (algunas inclusive en terreno negativo) por lo que es probable que la recesión global, de darse, se provoque crisis en algunos países. Actualmente México no tiene condiciones para caer en una crisis, pero debe cuidar el nivel de endeudamiento y los proyectos en los que se invierte.

¿Cuáles son las recomendaciones para las empresas?

1.- Suponer diferentes escenarios, contemplando distintos crecimientos, tasas de interés y tipos de cambio. Hacer pruebas de “estrés” y planes de contingencia si es necesario.

2.- Tratar de diversificar las fuentes de ingresos y mitigar el riesgo al que se está expuesto.

3.- Revisar el rendimiento de los activos y deshacerse de aquellos que no tengan un buen perfil. Con esto se tendrá liquidez para eliminar el posible exceso de deuda

Link: https://elfinanciero.com.mx/monterrey/por-que-se-habla-de-una-recesion-global

Publicado por Ramírez Lagunas Germán

Reportes especiales «Estiman 15 billones de dólares en bonos con tasas negativas»

Fecha de publicación 23 de agosto 2019

La fuerte demanda de los inversionistas por activos seguros ante periodos de volatilidad, llevó el rendimiento de valores de Japón, Europa e incluso de EU por debajo del cero.

El miedo a una desaceleración económica global y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China ha impulsado una fuerte demanda de activos considerados como seguros, tales como los bonos gubernamentales de Japón y países europeos, lo que ha hecho que sus tasas de interés paguen rendimientos negativos.

“Con la creciente preocupación por las perspectivas de crecimiento global, la demanda de los inversionistas por activos seguros ha provocado un impulso del mercado de bonos globales, lo que elevó el valor de mercado de los bonos con rendimiento negativo por encima de 15 billones de dólares”, indicó el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés).

“La deuda con tasas negativas ha aumentado de unos 13 billones de dólares en junio, a más de 15 billones de dólares al día de hoy a medida que las tensiones comerciales continúan”, agregó.

El IIF señaló que si bien la gran mayoría de esta deuda se encuentra en Europa y Japón, más de 60 mil millones de dólares en bonos corporativos de Estados Unidos ahora cotizan con rendimientos bajo cero.

De acuerdo con el banco suizo UBS, esto no significa que los emisores estén cobrando intereses a los tenedores de bonos, sino que un inversionista que compra el título hoy pagará una prima sobre el valor nominal del bono que es mayor que todos sus pagos de cupones futuros.

Los participantes del mercado que invierten en estos bonos lo hacen porque creen que las tasas aún podrían bajar más y podrían vender dichos instrumentos a un precio mayor en el corto plazo.

Joachim Fels, consejero económico de la firma de inversión Pimco, cree que los bancos centrales no son los ‘villanos’ sino las ‘víctimas’ de factores más profundos detrás de las tasas de interés bajas y negativas.

El experto explicó que los dos impulsores seculares de las tasas negativas más importantes son la demografía y la tecnología, pues el aumento de la esperanza de vida aumenta el ahorro deseado, mientras que las nuevas tecnologías ahorran capital y se vuelven más baratas, y por lo tanto reducen la demanda de inversión. Por otra parte, el exceso de ahorro resultante tiende a empujar la tasa de interés “natural” cada vez más abajo.

Link: https://elfinanciero.com.mx/mercados/estiman-15-billones-de-dolares-en-bonos-con-tasas-negativas

Publicado por Ramírez Lagunas Germán

Reportes especiales: «El mito del estancamiento secular»

La más importante reflexión de la crisis: el problema es político, no económico.

Joseph E. Stiglitz.

tras la crisis financiera de 2008, algunos economistas sostuvieron que Estados Unidos (y acaso la economía mundial) padecían «estancamiento secular», una idea que se originó después de la Gran Depresión. Las economías siempre se habían recuperado de sus caídas, pero la Gran Depresión tuvo una duración inédita. Muchos creyeron que la recuperación no hubiera sido posible sin el gasto público de la Segunda Guerra Mundial, y temían que al terminar la guerra la economía volvería a estancarse. Se pensaba que había sucedido algo por lo cual, incluso con tipos de interés bajos o nulos, la economía seguiría paralizada. Felizmente estas aciagas predicciones resultaron erradas, por razones que ahora comprendemos bien.

A los responsables de manejar la recuperación de la crisis de 2008 (las mismas personas culpables de la infraregulación de la economía en los días previos a la crisis, a quienes inexplicablemente el presidente Barack Obama acudió para que arreglaran lo que habían ayudado a estropear) la idea de estancamiento secular les pareció atractiva, porque explicaba su incapacidad de lograr una recuperación rápida y sostenida. Por eso, mientras la economía languidecía, revivieron la idea, insinuando que ellos no tenían la culpa porque hacían lo que podían.

Los acontecimientos del año pasado mostraron la falsedad de esta idea, que nunca pareció muy verosímil. Una mal diseñada reforma tributaria regresiva y un programa de incremento del gasto con respaldo bipartidista provocaron un súbito aumento del déficit estadounidense de cerca del 3% a casi el 6% del PIB, que impulsó el crecimiento a alrededor del 4% y llevó el desempleo a un nivel mínimo en 18 años. A pesar de sus defectos, estas medidas demuestran que, con apoyo fiscal suficiente, es posible alcanzar el pleno empleo, incluso mientras los tipos de interés suben a niveles significativos.

El Gobierno de Obama cometió un error crucial en 2009 al no aplicar un estímulo fiscal mayor, más prolongado, mejor estructurado y más flexible. Si lo hubiera hecho, la recuperación de la economía habría sido más fuerte y no se hablaría de estancamiento secular. Pero tal como lo aplicó, sólo el 1% superior de la pirámide vio aumentar sus ingresos durante los primeros tres años de la así llamada recuperación.

Algunos advertimos en aquel momento que era probable que la caída fuera profunda y prolongada, y que se necesitaban medidas más enérgicas y diferentes de las que propuso Obama. Sospecho que el principal obstáculo fue la creencia en que la economía sólo había experimentado una ligera desaceleración de la que se recuperaría en poco tiempo. Bastaba llevar los bancos al hospital, atenderlos bien (es decir, no pedir cuentas a los banqueros ni criticarlos, sino subirles el ánimo invitándolos a opinar sobre lo que había que hacer a continuación) y, lo más importante, bañarlos en dinero, y pronto todo estaría bien.

Pero los padecimientos de la economía eran más profundos de lo que sugería este diagnóstico. Las consecuencias de la crisis financiera eran más graves, y una redistribución a gran escala de ingresos y riqueza hacia la cima de la pirámide había debilitado la demanda agregada. La economía estaba pasando del énfasis en las manufacturas a los servicios, y las economías de mercado por sí solas no manejan muy bien esas transiciones.

No bastaba un rescate de bancos a gran escala. Estados Unidos necesitaba una reforma fundamental del sistema financiero. La Ley Dodd-Frank de 2010 ayudó un poco, pero no lo suficiente, a evitar que los bancos hagan cosas perjudiciales; pero no hizo nada para asegurar que cumplan la función que supuestamente tienen: por ejemplo, concentrarse más en dar crédito a las pequeñas y medianas empresas.

Se necesitaba más gasto público, pero también programas más activos de redistribución y predistribución, para hacer frente al debilitamiento del poder de negociación de los trabajadores, la concentración de poder de mercado en grandes corporaciones y los abusos corporativos y financieros. Y unas políticas industriales y laborales activas tal vez hubieran sido útiles para las áreas perjudicadas por las consecuencias de la desindustrialización.

Pero las autoridades no hicieron lo suficiente ni siquiera para impedir que las familias pobres perdieran sus hogares. Las consecuencias políticas de estos fracasos económicos eran predecibles y fueron predichas: era evidente que había riesgo de que las víctimas de semejante desastre recurrieran a un demagogo. Lo impredecible era que Estados Unidos conseguiría uno tan malo como Donald Trump: un misógino racista decidido a destruir el Estado de Derecho dentro y fuera del país y desprestigiar a las instituciones estadounidenses encargadas de evaluar y decir la verdad, incluidos los medios de prensa.

Un estímulo fiscal de la magnitud del de diciembre de 2017 y enero de 2018 (que en ese momento la economía en realidad no necesitaba) hubiera sido mucho más potente diez años antes, cuando el desempleo era tan alto. De modo que la débil recuperación no fue resultado del «estancamiento secular»: el problema fue que el gobierno aplicó políticas inadecuadas.

Se plantea aquí una pregunta fundamental: ¿serán las tasas de crecimiento de los años venideros tan sólidas como en el pasado? Eso dependerá evidentemente del ritmo del cambio tecnológico. La inversión en investigación y desarrollo, sobre todo en investigación básica, es un factor determinante importante, pero obra con gran retraso; los recortes propuestos por el gobierno de Trump no presagian nada bueno.

A esto hay que sumarle una gran incertidumbre. La tasa de crecimiento per cápita ha variado en gran medida en los últimos 50 años, desde un 2% o 3% anual en la(s) década(s) de después de la Segunda Guerra Mundial hasta el 0,7% en la última década. Pero es posible que haya habido demasiado fetichismo en relación con el crecimiento; sobre todo cuando se piensa en los costes medioambientales, y aun más si ese crecimiento no aporta grandes beneficios a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

La reflexión sobre la crisis de 2008 tiene muchas enseñanzas que ofrecernos, pero la más importante es que el problema era –y sigue siendo– político, no económico: no hay nada que necesariamente impida una gestión económica que asegure pleno empleo y prosperidad compartida. El estancamiento secular sólo fue una excusa para políticas económicas deficientes. Hasta que no superemos el egoísmo y la miopía que definen nuestra política –especialmente en Estados Unidos con Trump y sus cómplices republicanos–, una economía al servicio de todos, no de unos pocos, seguirá siendo un sueño imposible. Incluso si el PIB aumenta, los ingresos de la mayoría de los ciudadanos estarán estancados.

Link: https://elpais.com/economia/2018/09/07/actualidad/1536330744_483683.html

Publicado por Santillán Guzmán Fernanda.

Reportes especiales: La ‘inversión reprimida’

Fecha de publicación: 22 de agosto de 2019

Enrique Quintana.

¿No que la inversión se cayó? Me preguntaban ayer cuando la Secretaría de Economía dio a conocer las cifras de la Inversión Extranjera Directa en el primer semestre, la cual creció en 1.5 por ciento respecto al mismo periodo de 2018.

De hecho, sí. La inversión total se ha venido para abajo. Los datos más recientes, correspondientes a mayo, indican que hay una caída de -3.2 por ciento en los primeros cinco meses del año para la inversión total.

Y si ésta la dividimos en inversión pública y privada, observamos una caída de -16 por ciento en la inversión pública federal, lo que implica que la inversión privada cayó en -1.3 por ciento.

¿Por qué las empresas foráneas siguen invirtiendo –así sea que el ritmo de avance sea a tasas más bajas– mientras que las firmas mexicanas lo piensan mucho más?

Una de las explicaciones más lógicas tiene que ver con el nivel de exposición al riesgo de unas y otras.

Usualmente, las compañías extranjeras tienen porcentajes pequeños de sus activos totales colocados en México. En contraste, muchas firmas mexicanas tienen comprometidos en el país la totalidad de sus recursos.

La tolerancia al riesgo de quien está mucho más diversificado internacionalmente es mayor a la del empresario mexicano que solo tiene inversiones en el país.

Es decir, sabe que si hubiera una crisis nunca lo perdería todo; en contraste, si las cosas salen razonablemente bien, la recompensa será muy jugosa.

Para el empresario local, el riesgo es mucho mayor y por lo tanto, usualmente actúa con más cautela.

Otra diferencia es la perspectiva en el tiempo. Una empresa que viene a instalar una planta en México, no lo hace pensando en los resultados sexenales. Normalmente visualiza un periodo de una o dos décadas, por lo menos.

De este modo, el efecto de una circunstancia adversa en el resultado final de su inversión es mucho menor que el de un empresario local que con frecuencia busca horizontes más cortos.

Y existe aún otra diferencia. El extranjero ve la política mexicana de manera más desapasionada. No le importa mucho la filiación ideológica de quienes gobiernan, sino sus acciones y las implicaciones de éstas.

Para los mexicanos, las decisiones de inversión se ven influidas por la conexión emocional con los gobernantes.

Otro factor relevante es el nuevo tratado comercial con Norteamérica.

Ayer, en el llamado a invertir en México que hiciera el empresario Alfredo Harp Helú, refirió algo que es muy conocido entre banqueros, fondos e inversionistas.

En México ha aparecido el fenómeno de la “inversión reprimida”.

Desde que Donald Trump amenazó con sacar a Estados Unidos del TLCAN y se convirtió en un candidato competitivo para la presidencia de EU allá en el primer trimestre de 2016, hasta el momento actual, la inversión cayó en casi -5 por ciento.

Muchas empresas han detenido proyectos nuevos. Han mantenido inversiones en curso, pero las han confinado solo a lo requerido.

No se trata solo de las reglas comerciales, sino de las garantías que un instrumento jurídico como el T-MEC puede ofrecer.

El empresario siempre va a requerir ese espíritu particular que tiene para asumir riesgos. Pero, las seguridades que el T-MEC le ofrecería, harían posible que los proyectos pospuestos se hicieran efectivos en un plazo breve.

Y, como le he comentado en este espacio, también ayudaría mucho la aparición de señales positivas, como los acuerdos en gasoductos, un Paquete Económico razonable para el próximo año y el reinicio de las rondas petroleras.

Veremos si los astros se alinean para tener un mejor 2020.

Link: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/enrique-quintana/la-inversion-reprimida

Publicado por Santillán Guzmán Fernanda.

Reportes Especiales: «¿El tema de ‘minimis’ se analizará en el T-MEC?»

(21 de Agosto de 2019)

Robert Lighthizer, representante comercial de EU, examinaría este tema, que se refiere a la cantidad monetaria límite de productos adquiridos vía comercio electrónico o por paquetería que pueden entrar sin impuestos ni procesos aduaneros a los países de América del Norte.

Robert Lighthizer, representante comercial de EU, estaría analizando los impactos económicos del nivel de ‘de minimis’ establecido en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), según habría comunicado a los legisladores de su país, apuntó el medio especializado en comercio, Inside Trade.

El ‘de minimis’ es la cantidad monetaria límite sobre la que pueden entrar productos libres de impuestos y de procesos aduaneros a los países de América del Norte vía comercio electrónico o compras por paquetería.

Eugenio Salinas, secretario técnico del ‘Cuarto de Junto’ y presidente de la Comisión de Comercio y Asuntos Internacionales de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), expuso que incluso, en el marco de la negociación, el nivel ‘de minimis’ nunca representó un punto contencioso.PUBLICIDAD

“No fue como punto de negociación, ellos aceptaron dejar (su nivel) porque es lo que tienen desde hace mucho. No me atrevo a decir que era un punto contencioso de la negociación”, dijo Salinas en entrevista.

Para México, el nivel estaba en 50 dólares y en el nuevo acuerdo se permitirán recibir paquetes libres de impuestos que oscilen entre los 50 y 117 dólares (sin pago de IVA, arancel, pero sí con derechos de aduana); para Canadá subió de 15 a 30 dólares, no obstante, con el nuevo acuerdo se permiten importaciones libres de impuestos, pero con proceso aduanales de hasta 117 dólares; y Estados Unidos lo mantuvo en la cantidad que lo tenía previamente, 800 dólares.

El análisis del ‘de minimis’ se sumaría a los otros cuatro temas que está analizando la administración del presidente Donald Trump y los legisladores de la cámara baja de dicho país con relación al acuerdo comercial trilateral: medioambiente, laboral, propiedad intelectual y cumplimientos de lo negociado.

Tanto el representante de comercial de EU, como un grupo de representantes demócratas, han estado negociando en el marco del receso legislativo de verano con miras en septiembre a emitir una posible votación del tratado.

Con información de Daniel Blanco.

Link:  https://elfinanciero.com.mx/economia/el-tema-de-minimis-se-analizara-en-el-t-mec 
Por: Estrada Contreras Ximena.
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